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La crisis económica comenzó a mostrar con fuerza sus efectos sobre la estructura productiva de la provincia de Buenos Aires y el gobierno de Axel Kicillof decidió ponerle números, ejemplos concretos y un diagnóstico político. En las últimas horas, tanto el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, como el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, expusieron un panorama que combina caída de la actividad, desplome del consumo, pérdida de recursos provinciales y un creciente deterioro de las condiciones de vida.

El eje central del planteo oficial es que el ajuste impulsado por el Gobierno nacional ya no impacta solamente sobre variables macroeconómicas, sino también sobre la economía cotidiana: menos producción, menos empleo, más endeudamiento y fábricas trabajando muy por debajo de su capacidad.

“La Provincia sigue pagando los costos del abandono del Gobierno nacional”, sostuvo López al presentar un informe sobre la situación fiscal y productiva bonaerense. Según detalló, el perjuicio acumulado para Buenos Aires alcanza los $24,6 billones entre obras paralizadas, recortes de programas nacionales, deudas directas y caída de la recaudación producto de la recesión.

Una provincia que aporta más de lo que recibe

Uno de los puntos más fuertes del diagnóstico oficial estuvo centrado en la coparticipación federal. Bianco aseguró que la provincia de Buenos Aires atraviesa una situación “estructuralmente injusta” porque es el distrito que más recursos genera y uno de los que menos recibe en relación con su población.

Según explicó, durante el primer trimestre de 2026 en territorio bonaerense se recaudaron $21 billones en impuestos nacionales, equivalente al 38,1% del total del país. Sin embargo, la Provincia recibió apenas $4 billones vía coparticipación, es decir, el 6,8%.

“La Provincia de Buenos Aires alertó por el impacto de la recesión en la industria, el empleo y el consumo. Caída de actividad, fábricas paralizadas y menos recursos por coparticipación.”

Además, indicó que solamente en el primer trimestre del año Buenos Aires perdió $250 mil millones por caída de recursos de origen nacional, producto de la menor actividad económica y de la baja en la recaudación tributaria.

Desde la administración bonaerense sostienen que el problema no se limita a la distribución de fondos, sino que también se profundiza por la paralización de la obra pública nacional y el recorte de programas que antes financiaba Nación.

Fábricas con máquinas apagadas

El deterioro industrial fue otro de los puntos centrales del informe presentado por el Gobierno provincial. Los datos difundidos por López muestran que la utilización de la capacidad instalada industrial cayó cerca de nueve puntos respecto de 2023, un fenómeno que impacta especialmente en Buenos Aires por tratarse del principal polo industrial del país.

La caída afecta a casi todos los sectores manufactureros, aunque los más golpeados son minerales no metálicos, automotriz y metalmecánica.

“La combinación de salarios rezagados, consumo deprimido y apertura de importaciones explica gran parte de la dinámica industrial”, advirtió el ministro de Economía bonaerense.

Bianco fue aún más gráfico al describir el escenario industrial. “Hoy la industria metalúrgica está funcionando solamente al 40% de su capacidad instalada. De cada diez máquinas, seis están apagadas”, señaló.

En paralelo, mencionó una serie de cierres y suspensiones registrados en los últimos 15 días en territorio bonaerense. Entre ellos, el cierre de una histórica metalúrgica de San Nicolás, la liquidación total de una fábrica de porcelanas en Monte Grande tras 88 años de actividad y la decisión de Loma Negra de apagar uno de sus hornos en Olavarría por caída de la demanda y exceso de stock.

También mencionó la situación de la automotriz Stellantis en El Palomar, que volverá a paralizar su planta por cuatro semanas tras la caída de exportaciones a Brasil.

Consumo en baja, pluriempleo y endeudamiento

Otro de los aspectos sobre los que hizo foco el Gobierno bonaerense fue el deterioro del consumo y de las condiciones de vida de las familias.

Bianco repasó distintos informes privados y oficiales que muestran caídas en ventas minoristas, supermercados y comercios mayoristas. Según describió, entre los fenómenos más visibles aparecen las compras fraccionadas, la búsqueda de segundas marcas, la caída en la frecuencia de compra y el regreso del fiado en comercios de cercanía.

“La crisis ya cambió incluso la forma de comprar”, resumieron desde el Ejecutivo bonaerense.

A eso se suma el crecimiento del pluriempleo. Según los datos citados por el funcionario, el 12,2% de los trabajadores necesita actualmente más de un empleo para llegar a fin de mes, mientras que también creció de forma acelerada el endeudamiento familiar.

En ese marco, Bianco alertó sobre el aumento de créditos impagos y el avance de sistemas de financiamiento informales. “Las familias primero se endeudan con la tarjeta, después recurren al sistema no bancario y finalmente terminan en manos de usureros”, sostuvo.

El costo social y productivo de la macroeconomía de Milei

El mensaje político que intenta instalar el gobierno de Axel Kicillof es que la recesión ya no puede analizarse únicamente desde indicadores financieros o inflacionarios, sino también desde sus efectos sobre la producción, el empleo y el entramado social.

Mientras el Ejecutivo nacional sostiene el orden fiscal como principal objetivo económico, desde la Provincia advierten que el costo empieza a verse en fábricas cerradas, menor actividad y una creciente precarización de la vida cotidiana.

En ese contexto, la administración bonaerense buscará avanzar además en nuevos debates vinculados al mundo laboral, entre ellos la regulación del trabajo en plataformas digitales y el desarrollo del primer Congreso Provincial del Trabajo.