La Cámara alta convirtió en ley una iniciativa de la diputada Luciana Padulo que incorpora herramientas de educación emocional en los niveles inicial, primario y secundario. Durante el debate, la senadora Malena Galmarini vinculó la propuesta con la necesidad de acompañar a las infancias y adolescencias y fortalecer el cuidado de la salud mental.Por El Palco Redacción · 12 de octubre de 2026 El Senado de la provincia de Buenos Aires aprobó, durante la última sesión ordinaria, el proyecto impulsado por la diputada del Frente Renovador , Luciana Padulo, que modifica la Ley Provincial de Educación N.º 13.688 para sumar herramientas pedagógicas destinadas al desarrollo emocional de niñas, niños y adolescentes. La propuesta incorpora contenidos vinculados con el autoconocimiento, la autorregulación emocional, las habilidades sociales y la empatía. El objetivo es que los estudiantes puedan reconocer y comprender sus emociones, expresarlas y desarrollar herramientas para relacionarse con otras personas, en el marco de una educación integral que también contemple el cuidado de la salud mental. “La crianza es siempre un acto colectivo” Durante el tratamiento en el recinto, la senadora Malena Galmarini puso el foco en la responsabilidad de las personas adultas y de las instituciones educativas en el acompañamiento de las infancias y adolescencias. En su intervención, advirtió sobre las dificultades que atraviesa la juventud en un contexto que describió como cada vez más complejo, y reclamó recuperar una mirada colectiva sobre sus necesidades. “Es sumamente importante acompañar a nuestros niños, niñas y adolescentes en sus comienzos, en la etapa en la que están creciendo. La escuela debe seguir siendo esa segunda casa”, sostuvo. Galmarini también vinculó la iniciativa con la preocupación por los suicidios adolescentes y planteó la necesidad de fortalecer los espacios de escucha y acompañamiento. “Esta ley viene a intentar subsanar esta tragedia que estamos viviendo en relación a los números de suicidio adolescente”, expresó. En ese sentido, cuestionó la distancia que, según señaló, se fue construyendo entre las personas adultas y las nuevas generaciones. “Hace muchos años que todos los adultos dejamos de mirar a los chicos como si fueran no hijos ajenos, sino hijos de todos. La crianza es siempre un acto colectivo”, afirmó. La senadora remarcó que acompañar a las y los estudiantes no implica únicamente garantizar el aprendizaje o cubrir sus necesidades materiales, sino también reconocer sus emociones, escuchar sus preocupaciones y ofrecerles contención cuando atraviesan situaciones difíciles. “A los chicos les está costando mucho este mundo difícil, en el que están tan solos, aunque pareciera que están acompañados”, señaló. Y agregó: “Estar cuando nos necesitan no es solamente ayudarlos con el aprendizaje o darles un plato de comida, aunque ambas cosas son indispensables. Acompañarlos cuando algo les duele, cuando no entienden, cuando necesitan un abrazo o un beso”. En su intervención, Galmarini defendió además la importancia de que niñas, niños y adolescentes puedan expresar sus sentimientos sin estigmatizaciones ni prejuicios. “Hay que educarlos emocionalmente, que sepan que pueden llorar y no por eso son histéricas o maricones”, sostuvo. “Expresar los sentimientos es no solamente lo más humano que puede pasar en un mundo deshumanizado, sino que además es la mejor forma de tener una buena salud mental”, concluyó. Qué cambia en la Ley Provincial de Educación El proyecto modifica los artículos 26, 27 y 28 de la Ley N.º 13.688, que regula el sistema educativo bonaerense. La iniciativa contempla la incorporación de la educación emocional en los tres niveles obligatorios alcanzados por la propuesta: inicial, primario y secundario. En el nivel inicial, se incorpora entre los objetivos educativos la formación y el desarrollo de la educación emocional, para que las infancias puedan conocer, comprender, regular y gestionar sus emociones. En la educación primaria, se prevé implementar recursos pedagógicos destinados a fortalecer el autoconocimiento, la autorregulación emocional, las habilidades sociales y la empatía. Para el nivel secundario, la norma incorpora herramientas pedagógicas orientadas al desarrollo de competencias emocionales, con especial atención a la protección de la salud mental. La propuesta establece así un abordaje progresivo, adaptado a las distintas etapas de desarrollo, para que las herramientas emocionales formen parte de la experiencia educativa y no queden limitadas a intervenciones aisladas. La escuela como espacio de cuidado La incorporación de la educación emocional abre un debate sobre el papel de la escuela frente a las problemáticas que atraviesan niñas, niños y adolescentes. El aprendizaje de contenidos académicos convive con la necesidad de construir vínculos saludables, reconocer situaciones de malestar, desarrollar habilidades para resolver conflictos y generar entornos de convivencia respetuosos. En los fundamentos del proyecto, Padulo sostiene que estas herramientas pueden contribuir al bienestar emocional y social, fortalecer la empatía y favorecer la prevención del acoso escolar. También plantea que su incorporación debe realizarse de manera gradual, de acuerdo con los procesos madurativos de las y los estudiantes. La aprobación legislativa constituye un paso para incorporar este enfoque a la normativa educativa provincial. Su alcance concreto dependerá de cómo se traduzca en contenidos curriculares, propuestas pedagógicas y herramientas para las comunidades educativas. En un contexto en el que la salud mental adolescente ocupa un lugar central en las preocupaciones sociales, la discusión no se limita a qué contenidos enseñar, sino también a cómo construir instituciones capaces de escuchar, acompañar y reconocer a las infancias y adolescencias en toda su complejidad. Proyecto-de-ley-educacion-emocionalDescarga Navegación de entradas La deuda estética: existir como mujer pública ante los ojos del otro Violencia digital: la Ley Ema y el desafío de llegar antes