El histórico festival de Berazategui regresa este jueves 3 de septiembre con cuatro jornadas, más de 90 propuestas y una programación que reúne a distintas generaciones y estilos. Músicos que fueron parte de sus primeras ediciones, artistas que sostienen hoy la escena independiente y formadores que acompañan a las nuevas generaciones cuentan por qué el Bera Rock es mucho más que un festival.
Por Baiana Accinelli · 3 de septiembre de 2026

Hay festivales que simplemente forman parte de una agenda cultural, que son una fecha en el calendario o un evento esporádico. Y hay otros que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una ciudad y en una insignia dentro de la construcción de la cultura de un pueblo.

El Bera Rock es uno de ellos.

Desde este jueves 3 y hasta el domingo 6 de septiembre, Berazategui vuelve a tener a la música como protagonista con una nueva edición del histórico festival, que tendrá lugar en el Centro Municipal de Actividades Roberto De Vicenzo, con entrada libre y gratuita. La programación reúne a más de 90 bandas y artistas, escuelas de música, la Orquesta Escuela Municipal, bandas tributo y propuestas de una enorme variedad de estilos.

Rock nacional, funk rock, reggae, ska, blues, country, pop, progresivo, alternativo, experimental, indie, heavy, new metal, hard rock, hardcore, punk y grunge forman parte de una grilla que, más que buscar una única identidad sonora, pone en escena la diversidad de la música que se produce y se escucha en la ciudad.

Y quizás allí esté una de las claves del regreso del Bera Rock: ser un punto de encuentro entre generaciones, estilos y recorridos diferentes.

El festival nació en 2009 y su primera edición quedó inscripta en la historia al alcanzar un Récord Guinness, con 2 escenarios, 160 horas y 35 minutos ininterrumpidos de música y la participación de 439 bandas. Desde entonces, se convirtió en uno de los eventos musicales emblemáticos de Berazategui y de toda Zona Sur.

Pero detrás de aquel récord y de los grandes números hay historias personales. Músicos que estuvieron desde el comienzo, artistas que todavía encuentran en los escenarios locales un espacio para expresarse y docentes que hoy forman a quienes serán parte de las próximas generaciones.

Flotan Jhams: memoria, emoción y una forma de entender la cultura

Julio Hidalgo y Mariel Barrozo, integrantes de Flotan Jhams, conocen de cerca la historia del Bera Rock. Fueron parte de aquella primera edición de 2009, cuando todavía parecía una utopía imaginar semejante despliegue en Berazategui.

“Estamos en el récord aún, eso perdura”, recuerda Mariel. Aquella vez tocaron con La Rama, banda con la que comparten recorrido desde los años 90. Julio también recuerda la experiencia como algo difícil de imaginar años antes, cuando las bandas buscaban pequeños lugares donde poder tocar en Berazategui.

“Que se haga eso fue importantísimo”, resume.

Para ellos, también cambió la escena cultural de la ciudad. Donde antes había pocos espacios y muchas restricciones, hoy encuentran un panorama más abierto.

“Se amplió hoy el espacio cultural. En Berazategui está mucho más abierto, más amplio”, señala Mariel.

Y en ese crecimiento aparece una idea que atraviesa todo el testimonio de la banda: la cultura como herramienta de transformación y encuentro. Para Julio, la igualdad y la construcción colectiva no son algo que ocurra automáticamente: “La ley de la gravedad se cumple siempre y las leyes de la igualdad hay que pelearlas a cada segundo”, sintetiza.

Por eso, volver a un escenario como el Bera Rock significa también recuperar una forma de encontrarse. Sonido profesional, conexión con otras bandas, exposición y, sobre todo, camaradería.

“Ahí tenés una vidriera, una exposición donde no solo se tiene que alentar la música, sino la unión de las personas”, sostiene Julio.

Después de tantos años, la respuesta a por qué siguen eligiendo la música aparece casi como una definición de vida.

“No concebimos la vida sin la música. Es una forma de vida”, dice Julio.

Mariel lo completa desde otro lugar: la música no solamente permite expresar algo, sino también descubrir qué hay dentro de uno mismo. “La música y el instrumento sacan cosas de nosotros”, explica, y agrega: “Cuando buscás la emoción, ya no te fijás ni en la perfección, la música tiene que emocionar”.

Este viernes 4, a las 20:30, Flotan Jhams volverá a subir al escenario del Bera Rock. Y Julio y Mariel, junto a sus compañeros de banda, escribirán una nueva página en su historia artística.

Miguel “Jimy” Baigorria: dos bandas, varias generaciones y un mismo escenario

Miguel “Jimy” Baigorria llega a esta edición con una particularidad: será parte de la programación con Viejo Blues del Sur y Camuflash.

Viejo Blues es una banda que cuenta con 32 años de trayectoria y esta podría ser una de sus últimas presentaciones en vivo: “Quedaré como parte de esa extensa historia”, sentencia el músico. Y cuenta que Camuflash, por su parte, es una propuesta de rock pop más moderna. “Tocar ambos estilos en vivo es muy edificante y divertido”, señala.

Su vínculo con el Bera Rock también se remonta a los orígenes. En 2009 participó con dos bandas que ya no existen, Bancarrota y Leprechaun, y recuerda especialmente aquellas jornadas interminables en las que la música continuaba durante la madrugada y las primeras horas de la mañana.

“Un día creo que tocamos a las 4 de la mañana y otro día a las 7 de la mañana. Aún así, por raro que parezca, había gente”, recuerda. Había estudiantes que iban al colegio, trabajadores que salían o volvían de sus trabajos y un público diverso que sostenía la propuesta a cualquier hora.

Su mirada sobre el presente también pone sobre la mesa una de las dificultades que atraviesan hoy los músicos independientes: los costos para tocar y la creciente práctica de cobrarles a los artistas por presentarse.

En ese contexto, el Bera Rock adquiere para él un valor particular: la posibilidad de acceder a un escenario profesional, con sonido, iluminación, equipamiento y convocatoria.

“Es una buena experiencia para los que están empezando para ver cómo se mueve un escenario grande”, sostiene.

Pero hay algo más que aparece en su relación con la música: el encuentro.

Para Jimy, tocar también es conocer personas, generar vínculos y dejar que una improvisación termine construyendo una amistad. La música se convierte así en un puente entre personas que quizás nunca se hubieran encontrado de otra manera.

“Es un puente, digamos que la música termina siendo un puente en todo sentido”, define.

Y quizás ahí esté una de las claves del Bera Rock: no solamente ofrecer un escenario, sino hacer que esos puentes sucedan.

Este jueves 3, a las 20:10, será el turno de Viejo Blues del Sur. Y el domingo 6, a las 14:25, Camuflash volverá a encontrarse con el público del Bera Rock.

Dos bandas, dos momentos diferentes del festival y una misma persona atravesando la programación de punta a punta: una imagen que resume, de alguna manera, esa pluralidad que caracteriza al encuentro.

Kudo Galleguillo: formar músicos para que la escena siga creciendo

La historia de Kudo Galleguillo permite mirar el rock de Berazategui desde una perspectiva todavía más amplia.

Antes de convertirse en docente y director de la Escuela Rebelde, Kudo construyó una extensa trayectoria dentro del heavy metal argentino. Fue parte de la escena de los años 80 y pasó por distintas bandas, entre ellas Genocidio, Raza, Vortex, El Furgón, Rapier y Hostil. Según una publicación especializada, Rapier llegó a participar con “Luz de Tempestad” en el compilado Thrash: Lo Mejor Del Heavy Argentino.

Hoy, aquella experiencia se transforma en formación.

Kudo dirige la Escuela Rebelde junto a sus hijos Rodrigo “Chochín” y Valentina, y desde allí acompaña a músicos de distintas edades. La institución funciona en Hudson y fue reconocida por el Municipio por su aporte a la formación musical y por el Manual del Alumno Rebelde, cuya tercera edición fue declarada de Interés Cultural y Educativo.

Desde su lugar de formador, Kudo observa una escena local que creció considerablemente.

Cuando comenzó a tocar, recuerda, había pocos bateristas, guitarristas y bajistas, y especialmente pocos cantantes. Hoy encuentra una escena mucho más nutrida, con bandas de distintos estilos que producen, graban y llegan incluso a escenarios de Capital.

Pero formar músicos, para él, no significa únicamente enseñar técnica.

En la Escuela Rebelde se trabaja también la experiencia del escenario: tocar de pie, ensayar, componer, grabar y, finalmente, enfrentarse al público.

“La música no tiene un tiempo que se termina de estudiar, se estudia permanentemente”, sostiene.

Por eso los escenarios culturales resultan fundamentales. Son el lugar donde aquello que se aprende puede transformarse en experiencia.

Kudo destaca la importancia de que existan espacios con buenas condiciones técnicas y considera que el acompañamiento institucional es clave para que las propuestas culturales puedan sostenerse.

Y desde esa mirada aparece otra preocupación: la época de la inmediatez.

Aprender un instrumento lleva tiempo. Tocar bien requiere práctica. Subirse a un escenario implica preparación. Para Kudo, incluso cuando existe talento natural, hay detrás un trabajo enorme.

“Por más don que tenga tiene atrás un trabajo grandísimo”, sostiene.

Su enseñanza alcanza, además, a personas de todas las edades: la Escuela Rebelde recibe desde adolescentes hasta alumnos de 70 años o más.

Y hay una última enseñanza que atraviesa su manera de formar músicos: trabajar el ego. Porque, para Kudo, la música no debería construirse desde la competencia sino desde el encuentro.

“Nosotros no tenemos idioma”, dice.

La Escuela Rebelde será parte de esta edición del Bera Rock el viernes 4 a las 18:10.

Un festival que vuelve a encontrarse con su propia historia

Foto de archivo: Bera Rock 2009

El Bera Rock 2026 no solamente recupera un festival que nació hace 17 años. También recupera una conversación entre distintas generaciones.

Están quienes estuvieron en aquel escenario de 2009, cuando Berazategui buscaba lugares pequeños donde tocar y terminó construyendo un acontecimiento récord. Están quienes hoy sostienen bandas independientes en un contexto complejo. Y están quienes enseñan a nuevos músicos a tocar, ensayar, componer y enfrentarse por primera vez a un público.

La programación de esta edición hace visible esa diversidad: más de 90 propuestas locales y consagradas, escuelas de música, la Orquesta Escuela Municipal y una variedad de estilos que va desde el funk y el blues hasta el heavy, el punk, el indie y el experimental.

El festival tendrá, además, tres shows centrales: CTM Claudio Tano Marciello, Eruca Sativa y Los Tipitos. Pero el verdadero protagonista parece ser otro: el escenario compartido.

Porque el Bera Rock vuelve a demostrar que la cultura no necesita hablar con una sola voz. Puede hacerlo con muchas. Puede contener a quien recién empieza y recibir a quien lleva décadas tocando. Puede juntar a una escuela con una banda histórica, a un tributo con una propuesta experimental, al público que viene de siempre con quienes pisan el festival por primera vez.

Y puede hacer de la música algo más que música: un lugar de encuentro, de identidad y de expresión colectiva.

Este jueves, Berazategui vuelve a subir el volumen. Y con él, vuelve una escena que nunca dejó de sonar.