La Cámara de Diputados bonaerense homenajeó a Sergio “Ruso” Karakachoff a 50 años de su secuestro y asesinato. Seis días después, su hija Matilde volvió a La Plata para participar de la marcha por La Noche de los Lápices. "Siempre lo asocié como ese principio de continuación del genocidio organizado", declaró Matilde en diálogo con EL PALCO.Por El Palco Redacción · 18 de septiembre de 2026 El pasado 10 de septiembre, la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires entregó la distinción “Azucena Villaflor” a Sergio “Ruso” Karakachoff, a 50 años de su secuestro y asesinato durante la última dictadura cívico-militar. El reconocimiento fue recibido por su esposa, María del Carmen “Marimé” Arias, y sus hijas Matilde y Sofía. Seis días después, Matilde volvió a caminar por las calles de La Plata. Esta vez, para participar de la marcha por los 50 años de La Noche de los Lápices. No fue una coincidencia menor. Entre ambos hechos hay una diferencia de apenas cinco días que, para ella, une dos capítulos de una historia de crimen y genocidio. Sergio Karakachoff y Domingo Teruggi fueron asesinados cinco días antes de los secuestros de los estudiantes secundarios que quedaron en la memoria colectiva como protagonistas de La Noche de los Lápices. Dos hechos ocurridos en La Plata, en septiembre de 1976. “Para mí el 16 de septiembre fue siempre un día muy importante por lo que pasó, por lo que significa”, contó Matilde durante la marcha en diálogo con EL PALCO. Había llegado a la Argentina para conmemorar los 50 años del asesinato de su padre. No había advertido al organizar su viaje que iba a coincidir con el 16 de septiembre. Cuando lo descubrió, modificó sus días de vacaciones para poder estar en la ciudad. “Vine para la conmemoración de los 50 años del asesinato de Sergio Karakachoff, mi papá”, explicó. Pero la fecha tenía para ella otra resonancia. Así hizo mención a la película y el libro sobre La Noche de los Lápices también hacen referencia al asesinato de Karakachoff y de Teruggi. “Son dos acontecimientos que tuvieron lugar a distancia de 5 días en La Plata el mismo año”, señaló. Para Matilde, esa cercanía temporal y geográfica no es solamente un dato histórico. Es una relación que forma parte de su propia manera de entender aquella etapa. “Siempre los asocié como ese principio o continuación del crimen y del genocidio organizado que significó esta última dictadura cívico-militar”, sostuvo. Un reconocimiento y una memoria que vuelve a la calle Cinco días separan las dos fechas que Matilde vuelve a poner en diálogo. El 10 de septiembre, en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados bonaerense, el reconocimiento a Karakachoff estuvo atravesado por su trayectoria como abogado laboralista, periodista, docente, dirigente político y defensor de los derechos humanos. La distinción “Azucena Villaflor” fue entregada de manera post mortem y reconoce a personas, instituciones y colectivos destacados por su aporte a la promoción y protección de los Derechos Humanos. Durante el acto también se destacó la presentación de hábeas corpus realizada por Karakachoff en defensa de detenidos y desaparecidos, así como su compromiso con los derechos sociales y la democracia. “Llevamos 50 años haciendo memoria, resistiendo y viviendo como nos enseñó el Ruso, que es portador de vida y no de muerte”, expresó Matilde durante la jornada. La frase encontró, pocos días después, otra escena posible: la de Matilde caminando junto a estudiantes secundarios, jóvenes, organizaciones y familias que volvieron a ocupar las calles de La Plata para recordar a los adolescentes que fueron secuestrados y desaparecidos en 1976. En esa marcha, Matilde volvió a mirar especialmente a los jóvenes. “Me encanta la participación juvenil estudiantil, me parece fundamental”, dijo. Había estudiantes de distintas edades, grupos que se habían organizado para llegar hasta La Plata y chicos que, cincuenta años después, marchaban por una historia que no vivieron pero que recibieron como parte de una memoria colectiva. Para Matilde, esa continuidad es indispensable. “Creo que hay que pedir memoria y obviamente justicia todos, a todas las edades”, afirmó. Pero remarcó especialmente el papel de los jóvenes porque, sostuvo, “es una pelea y una batalla que hay que seguir, que hay que continuar en todos los ámbitos”. La memoria también se construye caminando Hay algo más que une las dos escenas. El homenaje institucional y la marcha sucedieron en espacios diferentes, pero ambos recuperaron una misma idea: la memoria no como algo detenido en el pasado, sino como una construcción que continúa en el presente. En Diputados, la historia de Karakachoff volvió a una casa institucional de la democracia. En las calles, esa historia se encontró con el recorrido de las nuevas generaciones. Matilde, que durante el homenaje había hablado de resistir y de mantener vivo el legado de su padre, unos días después habló de la necesidad de volver al encuentro. “Creo que hay que bajar a la calle, creo que hay que hablar con la gente, que el intercambio, el encuentro, la discusión y la conversación son fundamentales”, sostuvo. Entre el 10 y el 16 de septiembre quedaron apenas cinco días. Pero esos cinco días alcanzan para recorrer medio siglo de memoria: desde el asesinato de Karakachoff y Teruggi hasta los estudiantes desaparecidos; desde una familia que recibe un reconocimiento en la Legislatura hasta una hija que vuelve a caminar por las mismas calles; desde quienes vivieron aquella época hasta quienes nacieron décadas después y hoy levantan sus propios carteles. La Plata volvió a ser, una vez más, el escenario donde esas memorias se encuentran. Y Matilde puso en palabras aquello que los calendarios no siempre muestran: que algunas fechas no están separadas. Que algunas historias continúan unas dentro de otras. Cinco días después de recordar a su padre en la Cámara de Diputados, volvió a marchar por una noche que también forma parte de esa historia. Cinco días que quedaron unidos por la memoria. Navegación de entradas Senado Bonaerense: una sesión sin bombos ni platillos La Justicia frenó el aumento de la luz en la Provincia: qué pasa ahora con las facturas