Los gremios coincidieron en una huelga, atravesada por el reclamo salarial, la violencia en las escuelas y el deterioro de las condiciones laborales. La confluencia expuso tanto los puntos de encuentro como las diferencias que atraviesan al sindicalismo docente.
Por El Palco Redacción · 3 de octubre de 2026
Aula vacía de una escuela durante una jornada de paro docente

El paro docente del 1º de octubre tuvo dos convocatorias que terminaron confluyendo en una misma jornada provincial. Mientras las seccionales disidentes de SUTEBA impulsaban una medida de fuerza con eje en la recomposición salarial y el deterioro de las condiciones laborales, cuatro de los gremios que integran el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) anunciaron el miércoles 30 un paro propio, con foco en las agresiones y situaciones de violencia que atraviesan las comunidades educativas.

La coincidencia reunió a sectores que mantienen diferencias sobre la conducción sindical, la negociación paritaria y las estrategias para sostener los reclamos. También expuso una agenda compartida, aunque con distintos énfasis: salarios, condiciones de trabajo, protección de los docentes y respuestas frente a la conflictividad en las escuelas.

La secuencia comenzó antes. El viernes 25 de septiembre, las seccionales multicolores de SUTEBA empezaron a organizar el paro provincial para el 1.º de octubre, luego de la reunión de la comisión técnica salarial. En los días siguientes, la convocatoria se extendió en un contexto de malestar por la falta de una propuesta de recomposición y por los episodios de violencia denunciados en distintos distritos.

El miércoles 30, AMET, FEB, SUTEBA y UDOCBA difundieron el comunicado conjunto titulado “Queremos una sociedad que cuide a las y los que enseñan”. Allí anunciaron un paro provincial de 24 horas para el día siguiente, en reclamo de medidas urgentes frente a las agresiones físicas y el hostigamiento digital contra docentes.

El texto sostuvo que la escuela pública cumple un papel irremplazable en la organización de la comunidad y reclamó políticas integrales, dispositivos comunitarios y estrategias de prevención e intervención que garanticen espacios educativos libres de violencia.

La convocatoria se produjo después de la impulsada por las seccionales disidentes, pero con una fundamentación propia. La coincidencia de ambas medidas terminó reuniendo en una misma jornada a sectores que, hasta entonces, habían expuesto diferencias sobre cómo encarar el conflicto docente.

Salarios, violencia y condiciones laborales: los reclamos que confluyeron

La cuestión salarial fue uno de los ejes centrales de la protesta. El Frente de Unidad Docente Bonaerense había reclamado, en la comisión técnica salarial del 25 de septiembre, una recomposición que permitiera recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores activos y jubilados, afectado —según planteó— por la política económica nacional y el aumento del costo de vida.

El frente también pidió la continuidad urgente de la negociación paritaria y cuestionó la demora en una propuesta salarial. Unos días después, la presidenta de la FEB, Liliana Olivera, insistió en la necesidad de una recomposición inmediata y sostuvo que los docentes no necesitaban más análisis sobre su situación económica, porque la experimentaban cotidianamente en sus bolsillos.

La dirigente también vinculó el reclamo salarial con otros problemas que afectan el trabajo en las escuelas: la aplicación efectiva del Acuerdo de Resguardo y Reparación ante situaciones de violencia, la sobrecarga de tareas y las dificultades en la cobertura de las prestaciones del IOMA.

En la agenda del FUDB también figuraron la continuidad de las comisiones técnicas de Salud Laboral y Convenio Colectivo de Trabajo, el impacto del descenso de la natalidad, la desconexión fuera del horario laboral y el desfinanciamiento nacional de la Educación Técnico Profesional.

Desde las seccionales multicolores, en cambio, el reclamo salarial estuvo acompañado por una crítica directa a la conducción provincial de SUTEBA y al Gobierno bonaerense. En su convocatoria, denunciaron que no había existido una propuesta de recomposición suficiente y cuestionaron la actuación de las conducciones sindicales tradicionales durante la negociación paritaria.

Entre sus demandas, plantearon un salario de $1.700.000 para el cargo de preceptor y la equiparación de los módulos, un plan de desendeudamiento y la condonación de deudas docentes. También reclamaron el reconocimiento de licencias por violencia de género, la restitución de los descuentos por paros, el rechazo a los cierres de cursos y a reformas educativas que consideran regresivas, además de la defensa de la educación pública.

La Asociación de Maestrxs de la Provincia de Buenos Aires manifestándose frente al anexo de la Cámara de Diputados bonaerense el 1° de octubre.

Por su parte, la Asociación de Maestrxs de la Provincia de Buenos Aires difundió su propio reclamo salarial: un Salario Mínimo Vital y Móvil Docente de $3.100.000 en blanco por un cargo. La organización, que se define como independiente del Estado, el Gobierno y los partidos políticos, llamó a profundizar la organización y la lucha, y vinculó la situación económica de los docentes con la de las familias de sus estudiantes.

Aunque las demandas salariales presentan diferencias en sus montos y formulaciones, los distintos espacios coincidieron en señalar el deterioro de los ingresos y la necesidad de respuestas.

La violencia en las escuelas, otro eje de la protesta

La violencia en las instituciones educativas ocupó un lugar central en los argumentos que acompañaron el paro. SUTEBA sostuvo que las escuelas deben ser espacios de enseñanza, aprendizaje, encuentro y convivencia democrática, y reclamó medidas urgentes para prevenir y abordar las agresiones.

Las seccionales disidentes también pusieron el foco en las situaciones de violencia y en la falta de respuestas ante los conflictos que atraviesan las comunidades educativas. En su comunicado, describieron un escenario de sobrecarga laboral, deterioro edilicio y crisis social, y plantearon la necesidad de garantizar protocolos eficaces y medidas de resguardo preventivo para el personal.

Entre los episodios mencionados se encuentran las situaciones de inseguridad denunciadas en la Escuela Primaria N.º 13 de Ensenada. Según las referencias difundidas por las seccionales multicolores, esos hechos fueron parte de los argumentos para impulsar medidas de fuerza de mayor duración en algunas regiones.

La preocupación por la violencia también estuvo presente en las demandas del FUDB, que reclamó mayor intervención de los organismos estatales y de la Justicia, además de la implementación efectiva de los mecanismos de resguardo y reparación.

Así, un reclamo que atraviesa a distintos sectores del sindicalismo docente puso en evidencia que la discusión excede la cuestión salarial. Las condiciones de trabajo, la protección de los equipos educativos y la capacidad de respuesta ante los conflictos sociales también forman parte de una agenda que los gremios reclaman atender.

SADOP no se sumó: el paro no alcanzó a todo el frente docente

La coincidencia de las convocatorias no implicó una medida unificada de todo el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB). SADOP, el sindicato que representa a docentes de establecimientos privados, decidió no adherir al paro y comunicó que el jueves 1.º de octubre las clases se desarrollarían con normalidad en ese sector.

La decisión marcó una diferencia respecto de las otras organizaciones del frente, que sí convocaron a la huelga. En paralelo, SADOP realizó en Mar del Plata su Congreso Provincial de Delegadas y Delegados, los días 1 y 2 de octubre, bajo la consigna “Habitar la escuela, construir la organización”.

Una coincidencia que no elimina las diferencias sindicales

La coincidencia sindical del 1.º de octubre tuvo una secuencia previa marcada por la disputa en torno a la convocatoria y la estrategia frente al conflicto salarial. Según la reconstrucción publicada por Prensa Obrera, las seccionales multicolores de SUTEBA comenzaron a organizar el paro provincial el viernes 25 de septiembre, luego de la reunión paritaria en la que, de acuerdo con las críticas de ese sector, no hubo una propuesta de recomposición salarial. En los días siguientes, la convocatoria se extendió en un contexto de reclamos que también incluían la violencia en las escuelas y el deterioro de las condiciones de trabajo.

Entre el lunes 28 y el miércoles 30, la conducción provincial de SUTEBA convocó reuniones de delegados. Las seccionales disidentes cuestionaron esos encuentros y sostuvieron que no se había impulsado allí una convocatoria a la huelga. También denunciaron la falta de debate sobre los reclamos salariales y cuestionaron la negociación de un convenio colectivo de trabajo cuyo contenido, afirmaron, era desconocido para buena parte de la docencia.

El miércoles 30, durante una actividad del gobernador Axel Kicillof en La Matanza, SUTEBA Multicolor de ese distrito realizó una movilización para acercar sus reclamos al mandatario. Según denunció ese sector, un operativo policial impidió que los docentes pudieran aproximarse.

En ese escenario, SUTEBA y los gremios del Frente de Unidad Docente Bonaerense terminaron adhiriendo al paro provincial del día siguiente, que ya había sido impulsado por las seccionales disidentes. Desde la Multicolor interpretaron esa adhesión como resultado de la presión de las bases y de la movilización docente en los distritos.

La jornada reunió así a sectores sindicales con diferencias explícitas sobre la conducción del conflicto y las formas de organización de la protesta. La coincidencia en la medida de fuerza no implicó, sin embargo, un acuerdo sobre sus causas, sus responsables ni la continuidad del plan de lucha.