Acompañantes terapéuticos y usuarios se manifestaron frente a la Legislatura para reclamar el tratamiento definitivo de la ley que regula y jerarquiza la actividad. El proyecto tiene media sanción y podría perder estado parlamentario. El senador Pedro Borgini anticipó, en diálogo con los trabajadores, que el Senado buscará avanzar con un despacho durante octubre.
Por El Palco Redacción · 2 de octubre de 2026

La vereda del Senado bonaerense volvió a convertirse en el escenario de un reclamo que lleva más de una década. Mientras en el interior del edificio se desarrollaba una reunión de la Comisión de Salud Pública, acompañantes terapéuticos se concentraron frente a la Legislatura para exigir que avance la ley que regula su actividad y reconoce su lugar dentro de los equipos de salud.

La iniciativa obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y llegó al Senado para continuar su recorrido parlamentario. Sin embargo, todavía espera tratamiento en las comisiones correspondientes. Para quienes sostienen el reclamo, el tiempo vuelve a ser un factor central: si la iniciativa no obtiene tratamiento antes de diciembre, volvería a perder estado parlamentario.

“Hace 15 años que la venimos peleando, cuatro veces ya perdió estado parlamentario y es urgente que la Ley de Acompañamiento Terapéutico salga ya”, expresó Marianela, una de las acompañantes terapéuticas consultadas por este medio. La jornada tuvo además una particularidad: junto a las trabajadoras estuvieron usuarios y usuarias de acompañamiento terapéutico, que también quisieron poner en palabras por qué consideran necesaria la sanción de la norma.

Una ley que busca reconocer una práctica fundamental para la sociedad

El proyecto que espera tratamiento en el Senado establece un marco regulatorio para la actividad de los acompañantes terapéuticos y reconoce su incorporación a equipos interdisciplinarios de salud.

La iniciativa plantea que las instituciones públicas y privadas que brinden atención o internación a personas con padecimientos de salud mental incorporen esta figura, cuya función comprende acompañar y contener en la vida cotidiana, favorecer la autonomía, garantizar derechos y colaborar con los tratamientos indicados por los equipos de salud. También contempla distintas modalidades de ejercicio profesional y establece requisitos de formación y registro.

Pero para quienes ejercen la actividad, la necesidad de una ley no se explica únicamente por la falta de reconocimiento formal. Se trata también de dar un marco a una tarea que ya forma parte de la vida cotidiana de muchas personas.

Marianela trabaja en dispositivos de salud mental y también ha desarrollado tareas en escuelas. Desde esa experiencia, explica que el acompañamiento terapéutico no se limita a una intervención puntual, sino que se construye en el día a día.

“Además, acompañamos en el día a día también a las familias, dando herramientas para que puedan generar espacios nuevos para estas personas a las que muchas veces, por una cuestión de padecimiento mental o de discapacidad, se les cierran muchas puertas”, explicó y agregó: “Nosotros somos actores fundamentales dentro del desarrollo de la vida cotidiana de las personas.”

La acompañante terapéutica remarcó que el trabajo atraviesa situaciones diversas, entre ellas consumos y padecimientos de salud mental, y que los acompañantes cumplen un papel cotidiano en contextos donde muchas veces las condiciones sociales dificultan el desarrollo de las personas.

En ese sentido, vinculó directamente la tarea con la Ley de Salud Mental y con los procesos de desinstitucionalización. “Hoy, gracias a la Ley de Salud Mental, personas como Mario y otros usuarios pueden estar fuera del manicomio. Y eso también es posible gracias al trabajo que hacemos los acompañantes terapéuticos”, sostuvo.

Para Marianela, el vínculo que se construye con quienes reciben acompañamiento es particularmente estrecho porque se desarrolla en la cotidianeidad. “Los casos que acompañamos son casos de vidas que son arrasadas por el sistema y nosotros devolvemos esa vida”, expresó.

Una profesión atravesada por la precarización laboral

La discusión sobre la ley también tiene una dimensión laboral. Marianela señala que se trata de un sector fuertemente feminizado y que muchas acompañantes son sostén de familias y de hogares monoparentales. Por eso, entiende que una normativa que reconozca la actividad también permitiría avanzar en la jerarquización de las trabajadoras y en mejores condiciones para ejercer su profesión.

“Necesitamos una ley que nos dé jerarquía como trabajadoras y además mejores condiciones para poder desarrollar nuestro trabajo.”

Laura Cano, diputada mandato cumplido por el FIT-U y una de las autoras del proyecto, coincide en señalar esa dimensión. Durante la entrevista con El Palco, sostuvo que los “verdaderos autores” de la ley son los propios acompañantes terapéuticos, quienes trabajaron colectivamente en la elaboración de sus artículos a partir de las experiencias y dificultades que atraviesan en su práctica cotidiana.

La ex-legisladora, quién además es médica, también puso el foco en las condiciones laborales. Según explicó, quienes trabajan a través de obras sociales pueden atravesar demoras de varios meses en el cobro de sus honorarios. Y señaló que, en algunos casos, quienes ingresan a hospitales lo hacen bajo modalidades contractuales que no reconocen específicamente su función como acompañantes terapéuticos.

La situación salarial tiene además una particularidad: el acompañamiento no se interrumpe necesariamente cuando el pago se demora. Ante la pregunta de El Palco sobre qué ocurre cuando no cobran, Marianela fue contundente: “Seguimos yendo a trabajar.”

La respuesta abrió una de las dimensiones más concretas del reclamo. La acompañante explicó que muchas trabajadoras tienen otros empleos porque los ingresos del acompañamiento terapéutico no alcanzan para sostener sus hogares. “Empezamos a vender comida, muchas limpian casas. Llegamos al extremo del pluriempleo al cual estamos siendo empujados”, relató.

Al mismo tiempo, señaló que cada vez son menos las familias que pueden afrontar de manera particular el costo de un acompañamiento y que muchas también están perdiendo sus empleos y, con ellos, la cobertura de obra social.

“Hay un derecho que está siendo vulnerado, que es el acceso a la salud”, sostuvo. “El acceso a un acompañante terapéutico es acceder a la salud.”

Usuarios y usuarias también pusieron el cuerpo al reclamo

Entre quienes se acercaron al Senado estaba Mario Rodolfo Clarck, usuario de acompañamiento terapéutico. Para él, explicar la importancia de la figura del acompañante implica hablar, sobre todo, del vínculo que se establece entre trabajador y usuario.

“El AT trabaja codo a codo con el usuario y le da la posibilidad de que tenga las herramientas necesarias para poder desempeñarse. Ese es el principio”, explicó. En su propia experiencia, el acompañamiento significó la posibilidad de acceder a nuevas herramientas y oportunidades.

“Desde que a mí me pusieron de AT a Marianela, comprendí que se me abrió un sinfín de oportunidades. Por eso le dije la segunda vez que la vi: ‘se me abrió el universo’”, contó.

Mario también llevó a la manifestación algunos poemas de su autoría, como una forma de poner en palabras desde otro lugar aquello que significa el acompañamiento en su vida. Y dejó planteada una preocupación vinculada al presente de la atención en salud mental: la apertura de las denominadas casitas en el Hospital Alejandro Korn y la necesidad, según su mirada, de contar con un marco legal que contemple el acompañamiento terapéutico.

“Va a ser absolutamente necesaria esta ley. Condition sine qua non”, expresó.

El reclamo llegó hasta la Comisión de Salud

Mientras las acompañantes permanecían afuera, dentro del Senado se desarrollaba la reunión de la Comisión de Salud Pública. Luego del encuentro, El Palco dialogó con el senador de Fuerza Patria, Pedro Borgini, quien salió a conversar con las trabajadoras y trabajadores que se encontraban frente al edificio.

Borgini explicó que el proyecto llegó a la comisión hace menos de un mes y que los senadores solicitaron informes al Ministerio de Salud para analizar distintos aspectos de la iniciativa. “No es un proyecto fácil, hay que trabajarlo seriamente para que salga de la mejor manera para todos”, señaló el legislador, y explicó que el objetivo es revisar el texto y evaluar las modificaciones que puedan surgir antes de emitir un despacho.

Según adelantó, durante la próxima semana se terminaría de analizar el proyecto y la intención es que la Comisión de Salud pueda emitir despacho hacia mediados de octubre. Después, explicó, el proyecto deberá pasar por Legislación General para completar el tratamiento en comisiones.

El senador aclaró además que la iniciativa no llegará a la sesión prevista para el 6 de octubre, ya que todavía se encuentra en etapa de análisis dentro de Salud Pública. La expectativa expresada por Borgini es que pueda avanzar hacia una próxima sesión si el Senado vuelve a sesionar durante octubre.

Una deuda que vuelve a poner a la Legislatura frente al reclamo

Para Laura Cano, la discusión legislativa también representa una responsabilidad respecto de una actividad que durante años funcionó sin un marco específico. La ex-diputada sostuvo que existe una deuda con el sector y reclamó que los distintos bloques que se presentan como defensores de la Ley de Salud Mental y de los derechos de las personas con discapacidad acompañen el tratamiento de la iniciativa.

También puso el foco en la situación salarial de las trabajadoras y señaló que la pérdida de poder adquisitivo y las condiciones de contratación forman parte del mismo reclamo.

Marianela, en tanto, volvió sobre el punto que atraviesa todo el reclamo: el tiempo. No se trata de un pedido que haya comenzado con esta movilización ni con la actual discusión parlamentaria.

“Hace 15 años que estamos luchando por lo mismo y necesitamos urgente la ley porque no puede perder de nuevo estado parlamentario. Es una ley pensada por trabajadores para trabajadores.”

Afuera del Senado, acompañantes terapéuticos, usuarios y usuarias volvieron a reclamar que esa historia no tenga que empezar otra vez desde cero. Ahora, el proyecto espera el próximo movimiento dentro de la Legislatura: el trabajo de asesores, el eventual despacho de Salud Pública y su posterior recorrido por Legislación General. El reclamo, mientras tanto, seguirá en la calle.