El peronismo hizo base en las provincias. Por un lado, Carlos Bianco, la mano derecha de Axel Kicillof, encabezando un foro del MDF en San José, Entre Ríos. En paralelo, el acto de Quintela en La Rioja con la presencia estelar de Máximo Kirchner. Apenas dos postales de una misma escena: la federalización de la interna peronista.
Por Gabriela Edith Lorenzo · 12 de agosto de 2026

Agosto empezó con A de arranca la campaña preelectoral y el peronismo puso primera con dos encuentros en el interior del país. Por lo menos, las dos tribus que polarizan la interna empezaron a mostrar sus cartas fuera de Buenos Aires.

Las recorridas de Máximo Kirchner y Axel Kicillof por el territorio nacional ya habían arrancado hacía unos meses y continuarán durante todo el año. Pero el sábado 1° de agosto dejó una doble postal que sirve para ilustrar un capítulo más grande.

Ahora que terminó el Mundial, comienza el primer tiempo de la campaña electoral —o preelectoral— y se abre un interrogante: ¿salir de la provincia de Buenos Aires para construir un armado federal… o para federalizar la interna?

En La Rioja estaban invitados todos, pero Axel Kicillof no fue. El anfitrión fue el mismo Ricardo Quintela que agitó las aguas de la interna en 2024 cuando se postuló para competir por la conducción del PJ Nacional. En ese momento, La Cámpora le reclamó a Kicillof que diera su apoyo explícito a la candidatura de CFK, algo que no sucedió. Y hace unos meses comenzó a exigirle que visite a Cristina en San José 1111, algo que tampoco sucedió.

Quien sí estuvo en San José (Entre Ríos) fue Carlos Bianco, que participó del foro “Axel es la esperanza”, dando el puntapié inicial al MDF entrerriano. El ministro de Gobierno de Kicillof sostiene que es una etapa de construcción y no de candidaturas.

A los homenajes por los 50 años del martirio de Monseñor Enrique Angelelli fue Cristina Álvarez Rodríguez, en representación del Gobierno bonaerense. Quedó sentada detrás de Máximo y de Cecilia Moreau y se dieron el beso de la paz.

La interna peronista de recorrida federal

Lo que ocurrió en La Rioja y Entre Ríos no fueron dos actos aislados. Fueron dos escenas distintas de una misma necesidad: salir de Buenos Aires para empezar a construir —o disputar— un peronismo con pretensión nacional.

En La Rioja se hizo un ensayo de unidad peronista con representantes del cristinismo, el kicillofismo, el massismo y el PJ local. En San José se lanzó el espacio “Entre Ríos con Vos – Movimiento Derecho al Futuro”.

Y hubo algo más: en los dos encuentros se repitieron consignas casi idénticas.

“Este no es un año de candidaturas ni de determinaciones en ese sentido. Es un año de construcción política”, dijo Quintela.

“2026 debe ser un año de construcción y no de candidaturas”, dijo Bianco.

“Hoy, en la Argentina, hay que escuchar y, por sobre todas las cosas, construir proyectos federales, dijo Quintela

Tenemos que construir acuerdos para definir a nuestros candidatos en los ámbitos nacional, provincial y municipal, dejando atrás la lógica de las imposiciones”, dijo Bianco.

Hasta que el líder de La Cámpora tomó la palabra y dijo sobre Quintela: 

“Estoy con un compañero que iba a competir por la conducción del PJ nacional. Fue a discutir cuando Cristina estaba libre. Pero cuando la metieron presa fue de los primeros en ir a visitarla”.

“Eso es de buena persona y de buen peronista. Esas son las cosas que nos terminan uniendo”, dijo Máximo, federalizando la interna con Kicillof que no fue a San José 1111.

La frase parecía hablar de Quintela. Pero también hablaba de la interna. Y, de paso, volvía a poner en escena al ausente: Kicillof no había ido a San José 1111.

La doble postal que dejó el primer día de agosto en La Rioja y en Entre Ríos puede leerse como una pequeña muestra simultánea de una estrategia que las dos tribus del peronismo ya vienen desplegando fuera de Buenos Aires.

En mayo de este año, Kicillof hizo pie en la república separatista de Córdoba, tierras donde la K es la letra maldita del abecedario: una letra con la que un sector del cordobesismo coquetea y otro intenta esquivar. En esa disyuntiva se encuentra Martín Llaryora, que quiere reelegirse como gobernador en 2027 y, a pesar de la distancia con Javier Milei, sabe que gobierna la provincia que más votos le dio para llevarlo a la Presidencia.

La expansión territorial, entonces, no empezó el 1° de agosto. Lo que ocurrió ese día fue que dos recorridas distintas quedaron expuestas en simultáneo.

En San José, pero no 1111

San José, ubicado a 10 kilómetros de la capital de Entre Ríos, es un municipio de mediana población. La elección de esta localidad reavivó el espíritu de la campaña con el Clio en 2019, el auto de Bianco con el que Axel Kicillof recorrió la provincia.

“Comenzando por las ciudades del interior profundo para luego dirigirse a las grandes urbes de Buenos Aires y del conurbano”, destacó Damián Arévalo, uno de los tres intendentes entrerrianos que se puso al hombro el lanzamiento del MDF local.

Sus pares de El Pingo y de la ciudad anfitriona, Laura Rupp y Gustavo Bastián, respectivamente, fueron parte de la organización del convite, promoviendo la federalización del axelismo.

Ya durante el desarrollo del foro, ante unos 700 dirigentes y militantes de distintos departamentos entrerrianos, Bianco explicó la propuesta del MDF:

“Se trata de un paraguas político para que las distintas expresiones del peronismo y otros espacios puedan encontrar un lugar de contención y representación”.

“Con el objetivo de construir una alternativa frente al actual modelo económico y social impulsado por el gobierno nacional y sus aliados”, sostuvo.

Igual que en Buenos Aires, en Entre Ríos también fueron los intendentes los que lanzaron la candidatura presidencial de Kicillof. El mandatario bonaerense polariza con Milei pero evita hablar de aspiraciones a la Casa Rosada. Pero, “no es lo que dice, es lo que hace”, dijo una vez Sergio Berni sobre el Gobernador.

Y lo que hicieron los intendentes entrerrianos fue bastante explícito.

“Tenemos que salir a cada pueblo, a cada ciudad, a cada rincón de la provincia a convencer a nuestros compañeros y vecinos de que tenemos que seguir construyendo el MDF y que la esperanza del pueblo se llama Axel Kicillof, afirmó Bastián.

“Creo que el gobernador de Buenos Aires encarna la mejor propuesta que puede ofrecer el peronismo para la patria, sostuvo Arévalo.

“Necesitamos volver a tener un proyecto de país donde nuestra provincia sea protagonista, que aporte a ese mejor país que queremos, y ese proyecto tiene un conductor y se llama Axel Kicillof, manifestó Rupp.

Durante la jornada se debatieron ejes vinculados al trabajo, el federalismo, la justicia social y el desarrollo productivo, en un encuentro que los organizadores presentaron como el inicio de la construcción del Movimiento Derecho al Futuro en Entre Ríos.

En San José no estuvo Kicillof. Estuvo su armado. Y eso también dice algo.

Parque Lezama y después

Si San José muestra al kicillofismo intentando construir una estructura por fuera de Buenos Aires, Parque Lezama permite mirar la otra cara de la disputa.

Luego de las tensiones de 2024 en torno a la conducción del PJ Nacional, que se resolvieron por decisión de la Junta Electoral dejando afuera la lista de Quintela, la interna se profundizó con epicentro en territorio bonaerense. Las elecciones intermedias de 2025 volvieron a exponer el fuego amigo.

El desdoblamiento electoral que tan buenos resultados le dio a la Provincia en septiembre fracasó como estrategia para las nacionales de octubre y, en este punto, el “te lo dije” del cristinismo volvió a golpear al Gobernador. Aunque caben otras lecturas posibles, también están aquellas que señalan que haber dejado afuera a los intendentes bonaerenses del armado nacional fue una de las causas de la derrota.

Más adelante llegó un nuevo reclamo que se intensificó durante 2026: que Axel vaya a San José 1111 a ver a Cristina.

“Los que todos los días hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está”, lanzó Máximo Kirchner desde un atril en Parque Lezama, durante el banderazo que se realizó para reclamar por “Cristina libre” al cumplirse un año de su detención.

Pero había algo más en esa elección.

Parque Lezama no es un lugar cualquiera para Kicillof.

En diciembre de 2015, el entonces diputado nacional inauguró allí las “Plazas del Pueblo”. Megáfono, escenario improvisado y una clase abierta de economía para cuestionar al recién asumido presidente Mauricio Macri. Esos encuentros se repitieron durante 2016 y fueron el trampolín para que el exministro de Economía de CFK alcanzara visibilidad territorial y una popularidad que en 2019 lo ubicaría en el sillón de Dardo Rocha.

Diez años después, Máximo eligió ese mismo lugar, entre La Boca y Barracas, para marcarle la cancha a Kicillof en medio de loas de “vamos a volver” y “a este movimiento lo conduce una mujer”.

La escena tenía memoria política.

“Muchas veces durante este año hemos visto y escuchado que algunos integrantes de nuestro propio partido buscan negar la figura de Cristina, transformados en ser consultores y olvidados de ser militantes”, sentenció sin que hiciera falta dar nombres.

Pero por las dudas, reforzó:

“Algunos esperaron a poner en duda la conducción una vez que estuvo presa, pero cuando estaba libre y se presentó a elecciones, nadie asomó la cabeza”.

No hacía falta mencionar a Kicillof. La discusión ya estaba planteada.

Esa jornada, que terminó frente al balcón de la líder, dejó una imagen difícil de ignorar: Máximo como heredero o representante natural de un poder que hoy su madre tiene vedado ejercer.

No había tal bastón de mariscal. Había línea sucesoria.

Y, al mismo tiempo, los casilleros del poder siguen sin completarse. Porque si el peronismo quiere pensar en un armado nacional, la discusión ya no puede quedar encerrada en la provincia de Buenos Aires.

El desafío, para las dos tribus, es parecido. Salir a buscar dirigentes, intendentes, militantes y votos fuera de la provincia. Construir una referencia que pueda hablarle al país. Y hacerlo mientras todavía aseguran que no es tiempo de candidaturas.

Entonces la pregunta vuelve al principio. ¿Están construyendo un armado federal o están federalizando la interna bonaerense?

P.D.: Sergio Tomás Massa también federaliza. Por teléfono, por ahora.