El cruce que recorrió los medios nacionales no nació durante la primera sesión ordinaria del Senado bonaerense. Licencias cuestionadas, una disputa por las comisiones, el cierre del palco de prensa y meses de tensión explican cómo se llegó al choque entre Sergio Berni y Verónica Magario.
Por Gabriela Edith Lorenzo · 2 de agosto de 2026
Vista general del recinto del Senado bonaerense durante la primera sesión ordinaria del año, con Verónica Magario presidiendo la Cámara y legisladores reunidos antes de uno de los cruces con Sergio Berni.

El enfrentamiento entre Berni y Magario no es nuevo, aunque durante la primera sesión ordinaria del año alcanzó uno de sus momentos de mayor tensión. “Si hay algo que quedó muy, pero muy expuesto ayer es que cada vez que pedíamos una moción, la oposición, en complicidad se oponía. Quedó muy expuesto el acuerdo que tienen la oposición con la vicegobernadora”, señaló el jefe de bloque de Fuerza Patria en diálogo exclusivo con EL PALCO al día siguiente de la sesión.

En los pasillos de la Legislatura ya se anticipaba, mucho antes de la convocatoria, que el encuentro en el recinto iba a exponer la pata bonaerense de la interna peronista. Después de varios días de tensión pública entre el senador Sergio Berni y la vicegobernadora Verónica Magario, la expectativa de los periodistas que recuperaron el palco de prensa estaba puesta en el encuentro cara a cara entre ambos dirigentes.

Pero para comprender la trama del debate que se dio el 24 de junio en la Cámara Alta, hay que remitirse a diciembre del año pasado cuando Teresa García dejó su banca y la jefatura del bloque de Fuerza Patria para asumir en el Congreso de la Nación. A partir de ese momento, Sergio Berni no sólo asumió la conducción del espacio, además tomó el bastón de mariscal y comenzó una cruzada contra la presidenta del Senado.

Sergio Berni sentado junto a Teresa García durante el periodo legislativo 2025.

Fue entonces que de dio la primera afrenta cuando el Senador cuestionó la legalidad de las licencias otorgadas a Diego Valenzuela y Gabriel Katopodis, aprobadas el 8 de diciembre del 2025 durante la sesión preparatoria. El punto de conflicto señalado por Berni fue que quienes las aprobaron incluían legisladores que recién asumían el 10/12, es decir, que no tenían mandato vigente al momento del voto.

Aunque no buscaba impugnarlas, el exministro de Seguridad apuntó al corazón político del oficialismo y dejó entrever la falta de conducción en la Cámara alta, cerrando el periodo legislativo 2025 sin definición de autoridades ni jefaturas de bloque.

La otra interna: la tapa de Clarín y el desayuno con periodistas

La apertura del palco de prensa, cerrado el año pasado por decisión de Magario, tuvo su propia precuela. El 11 de junio Berni ofreció un desayuno a los periodistas en ocasión de celebrar su día, la invitación que había comenzado a circular la semana anterior lo que generó malestar en el entorno de presidencia.

El lunes 9 de junio, Clarín dedicó un espacio de su portada a una situación que expuso la situación en la Cámara Alta bonaerense: “En lo que va del año, el Senado de Provincia no sesionó ni una sola vez “. Horas después, los periodistas fueron notificados desde el Senado para acreditarse nuevamente.

En ese desayuno con la prensa al que asistieron unos 30 trabajadores y que se extendió por algo más de dos horas, Berni se explayó sobre diferentes temas y, aunque no hizo mención explícita a Magario, sí señaló que dependía de ella el llamado a sesión.

Berni invitó a la prensa a un desayuno el pasado 11 de junio. Se celebró en el espacio de Fuerza Patria en el Senado.

También disparó dardos contra Axel Kicillof, a propósito justamente de cumplirse ese día un año de la detención de Cristina Fernández de Kirchner y señalar su falta de apoyo explícito: “No es lo que dice, es lo que hace”, respondió a la prensa que daba cuenta de las declaraciones del Gobernador repudiando la condena como injusta.

Tanto al inicio de la reunión como al finalizar, durante el saludo individual con cada periodista, Berni se ocupó de recordar que él se había comprometido con cada uno a que se iba a reabrir el palco. Consultado sobre si la publicación de Clarín había influido en la reapertura, Berni respondió con una sonrisa y un escueto “no sé”.

Inicio del periodo 2026: nuevos cruces, peleas viejas

Con el reinicio de la actividad parlamentaria en marzo de este año, la interna peronista y la pelea por comisiones clave en un año preelectoral retrasó su conformación reavivando las disputas entre las diferentes tribus del peronismo. El nudo del conflicto se dio con el decreto firmado por Magario, asignando las presidencias de varias comisiones estratégicas a nombres distintos de los que impulsaba Sergio Berni.

En concreto, los cruces de fuego amigo comenzaron cuando la vicegobernadora dispuso que Malena Galmarini, en representación del Frente Renovador, encabezara la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA), y el camporista Emmanuel González Santalla se quedara con la de Presupuesto, cuando el pedido había sido al revés.

Reunión constitutiva de la comisión de Seguridad en la que se Berni quedó a cargo de la Presidencia.

La disputa escaló y durante la conformación de la comisión de Seguridad, el ahora jefe del bloque peronista se refirió a Magario como “su excelencia la Vicegobernadora” y la acusó de autoritarismo por haber tomado decisiones unilaterales que, a su entender, correspondían a los legisladores.

La controversia obligó a Magario a emitir un segundo decreto para reordenar el reparto de comisiones. En ese esquema, Galmarini resignó la presidencia de ACA, que quedó en manos del cristinismo, y evitó profundizar la grieta que divide al espacio peronista.

Malena Galmarini quedó al frente de la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral.

Primera sesión ordinaria del año y segundo round

“No sé cuántos senadores somos”, fue la primera intervención de Sergio Berni en el recinto, luego de que Magario habilitara la votación para renovar la licencia de Florencia Saintout quien continúa al frente del Instituto Cultural. En ese momento, el senador denunció que ni siquiera recordaba haberle votado la primera licencia y la Presidenta le aclaró que se hizo durante la extraordinaria en la que se aprobó el Presupuesto.

“Votamos la licencia de Valenzuela y después aparece el senador Valenzuela en el uso de comisiones. Podemos aprovechar y votar todas las licencias y poner en orden todo este gran desorden que se armó y poder transitar el año dentro de los canales reglamentarios”.

Con esta sentencia Berni dejó en claro su objetivo, que no era impugnar las licencias, sino exponer nuevamente lo que él entiende como una debilidad de Magario en el ámbito legislativo.

Más tarde llegó el turno de Mario Ishii y lo que sería la antesala del cruce más tenso entre Berni y Magario. “El Gobernador no quiso que se trataran las emergencias sobre tablas”, denunció el exintendente de José C. Paz luego de que sus iniciativas para declarar las emergencias alimentaria y sanitaria en la Provincia no alcanzaran los dos tercios necesarios para ingresar al recinto.

El Senador afirmó que “es una situación que no puede esperar” y continuó refiriéndose a ollas populares con filas de personas buscando comida, hospitales desbordados y hasta habló de un “conurbano incendiado”. Y cuestionó a sus pares: “Yo pienso que este cuerpo somos representantes del pueblo. No somos empleados de los ejecutivos”.

Pero el punto crítico llegó cuando Ishii apuntó: “Yo le invito al gobernador que camine un poco por el conurbano. No lo ha hecho”. En ese instante, Magario le recordó que se había excedido de los cinco minutos reglamentarios para exponer y terminó apagándole el micrófono.

Interna peronista a palco abierto

Seguidamente intervino el jefe del bloque y le reclamó a la Presidenta por interrumpir la palabra de “un compañero que se estaba expresando”. Magario le preguntó si se trataba de una moción y Berni redobló la apuesta: “No me parece correcto que en este recinto se le corte el micrófono a nadie. Así que le pido encarecidamente, y si quiere que lo mocionemos lo hacemos para que cada uno de los senadores que tenga que hablar, diga todo lo que tenga que decir”.

Desde el palco de prensa se observó claramente como la oposición, que tenía servida en bandeja la posibilidad de dejar al oficialismo sacarse chispas y a pedido propio, no acompañó la moción. En tanto que Malena Galmarini fue la única que pidió abstenerse, en consonancia con la postura del massismo que busca tender puentes entre La Cámpora y el kicillofismo sin caer en la disputa interna, por lo menos por ahora.

Entonces Berni volvió a pedir la palabra y expuso, a sabiendas de la tensión de Magario con la prensa a la que le cerró la entrada al palco durante el 2025: “Escucho acá a los señores periodistas y la verdad que es bueno volver a sentir ese murmullo”. Y continuó: “Para nosotros los peronistas creemos que aquellos que tenemos responsabilidad de gestión, la comunicación no es una opción, es una obligación”.

“Y me comprometí a que en la primera sesión ordinaria el palco iba a estar abierto, esto es magia, está abierto así que bienvenidos nuevamente al recinto de la casa del pueblo”.

Luego de exponer sobre el proyecto aprobado para la reforma previsional de excombatientes de Malvinas, Berni decidió usar el tiempo que le quedaba para criticar la falta de actividad en el Senado y disparar contra Kicillof. Fue ese el punto en el que Magario le marcó que se había pasado de los 10 minutos, mientras el senador enumeraba los cargos que Cristina le había dado al Gobernador cuando era Presidenta. Finalmente también le cortó el micrófono y las acusaciones de Berni quedaron sólo para el oído de los presentes. “Usted no representa al peronismo”, se escuchó claro desde el palco de prensa.

La sesión dejó expuesto públicamente lo que ya se sabía en los pasillos legislativos y las aguas, lejos de aquietarse, se agitaron cada vez más. Los medios nacionales se hicieron eco de este cruce en el Senado y Berni capitalizó el momento. La consigna de “Cristina Libre” se mezcló con los señalamientos a Kicillof por rodearse de “zurdos-progresistas”, algo que ya había dicho a la prensa bonaerense, pero que tuvo otro impacto al escucharse en los micrófonos de las grandes señales de radio y tv.

Lo ocurrido en el recinto fue apenas la expresión pública de una disputa que llevaba meses desarrollándose puertas adentro del Senado. Los medios nacionales encontraron en el cruce una escena de alto impacto, pero para quienes siguen cotidianamente la política bonaerense el conflicto venía dejando señales desde diciembre. La sesión del 24 de junio sólo terminó de hacer visible una interna que ya condicionaba el funcionamiento de la Cámara alta.