El peronismo encontró una regla para atravesar su interna: competir antes que designar. La cumbre entre Kicillof, Massa y Máximo no cerró candidaturas, pero dejó un mecanismo para resolverlas. La definición ya empieza a tener su traducción bonaerense.Por Gabriela Edith Lorenzo · 9 de septiembre de 2026 El peronismo no resolvió quién será su próximo candidato ni quién ejercerá el liderazgo. Encontró algo más parecido a un manual de convivencia: que sea la competencia y no el acuerdo de cúpula la que ordene el espacio. Mientras, entre fuego amigo y alianzas en torno a las problemáticas ciudadanas, los distintos sectores siguen construyendo su propio armado de cara a 2027. La reunión que el 12 de agosto volvió a sentar en una misma mesa a Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, junto a gobernadores y jefes de bloque en el Congreso, no terminó con la interna. Tampoco podía hacerlo. Lo que hizo fue correr la discusión un casillero: si todavía no hay un liderazgo capaz de imponerse sobre el resto, que la disputa se resuelva compitiendo y no designando. La definición no fue solamente una defensa coyuntural de las PASO frente al intento del Gobierno nacional de eliminarlas. En aquella cumbre apareció una regla política que, con el correr de las semanas, empezó a repetirse en los distintos sectores: el próximo candidato no debería surgir de una mesa chica, de un acuerdo entre dirigentes ni de un dedo que termine ordenando lo que las urnas todavía no resolvieron. Desde el entorno de Kicillof lo plantearon después del encuentro: “El próximo candidato no puede ser producto ni de una decisión individual ni de un acuerdo de cúpula”. Esa lógica también explica algunas de las señales que fueron dando los distintos sectores durante las últimas semanas. Semanas más tarde, en un plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), Carlos Bianco planteó que el objetivo es llegar a 2027 con una candidatura unificada del peronismo y del campo popular, mientras que remarcó que todavía no es tiempo de definir nombres. La definición, planteó, llegará el año próximo. Y volvió sobre esta idea en la última conferencia de prensa remarcando que no hay candidaturas definidas para presidente, gobernador ni intendente dentro de su espacio. El mensaje tiene una particularidad: no niega la construcción electoral, sino que separa construcción de candidatura. “Axel hoy no es candidato: al candidato lo tiene que construir el pueblo. No queremos que surja de una rosca, ni a dedo, ni por un tuit”, sostuvo por su parte Andrés “Cuervo” Larroque durante una charla en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), al tiempo que planteó la necesidad de que el peronismo se ordene “bajo una conducción clara”. Desde el Frente Renovador, Guillermo Michel puso el foco en otra dimensión del mismo problema. “Hoy el peronismo no tiene el liderazgo”, sostuvo, y señaló que todos los sectores se encuentran en un plano de horizontalidad después de la derrota electoral. Para el diputado nacional, ese liderazgo tendrá que dirimirse “en un proceso natural, como pueden ser las PASO”. Por su parte, el vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alexis Guerrera, en agosto había planteado que las primarias podían ser una herramienta válida e incluso contemplado una eventual competencia entre Massa y Kicillof. En septiembre, frente a dirigentes de la Cuarta Sección, volvió sobre la misma idea: “Las PASO son esenciales para ordenar al peronismo. Porque es también lo que va a dar fuerza al candidato que gane, sea quien sea los que salten a la cancha”. La definición tiene una consecuencia política concreta. Una primaria no solamente resuelve quién encabeza: también le otorga legitimidad al que gana y obliga al resto a reconocer ese resultado. Ese parece ser, justamente, el punto que permitió acercar posiciones entre las tribus del peronismo luego de la reunión cumbre. Cada sector continúa construyendo su propia estructura, acumulando territorio y midiendo fuerzas. Kicillof profundiza su armado a través del MDF y su vínculo con gobernadores y dirigentes de otras provincias; el massismo mantiene su despliegue territorial y vuelve a poner a Massa en el centro de su construcción; La Cámpora conserva su propia estructura y su capacidad de incidencia. La tregua no eliminó esas diferencias. Les puso, al menos por ahora, un límite. El otro tablero del juego: la Provincia En la provincia de Buenos Aires, esa definición tiene una traducción particular porque buena parte de la discusión electoral todavía está pendiente. El calendario, el desdoblamiento y las reglas para las candidaturas bonaerenses forman parte de una conversación que todavía no terminó de cerrarse. El capítulo de la reelección de los intendentes es uno de ellos. Mientras a nivel nacional los distintos sectores parecen haber encontrado un punto de acuerdo en torno a la competencia, en la Legislatura bonaerense todavía se disputa incluso el lugar institucional desde el cual discutir algunas de esas reglas. El debate parlamentario sobre los proyectos que buscan modificar las restricciones para las reelecciones abrió otro frente dentro del peronismo bonaerense. Pero, detrás de esa disputa institucional, apareció una pregunta política más amplia: si las distintas tribus aceptan competir por la conducción nacional, ¿qué regla se aplicará cuando la disputa baje al territorio? La presidenta de la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral del Senado bonaerense, Malena Galmarini, dejó expuesta esa conexión al referirse al calendario electoral: “Sino se desdobla y si vamos todos a aguantar arriba las PASO se supone que vamos a aguantar todos acá también. Eso te va despejando algunas cosas y te va permitiendo acomodar un poco el calendario”. La frase importa menos por su afirmación que por su portavoz, la compañera de Sergio Massa deja entrever una lógica interna: si la competencia es aceptada como mecanismo para resolver las diferencias arriba, resulta difícil sostener una regla completamente distinta cuando la discusión se traslada a la Provincia. La interna no desapareció: cambió la forma de tramitarla En los últimos días, además, Sergio Tomás Massa volvió a poner el foco en otros temas. Al hablar de la necesidad de construir unidad entre gobernadores y diputados, señaló que en el Congreso habrá que trabajar sobre cuestiones que considera más relevantes que las PASO, entre ellas el endeudamiento de las familias. “Me parece que mañana el Congreso va a dar una muestra importante de trabajo alrededor de temas más relevantes que las PASO, como es el tema del endeudamiento familiar”, sostuvo. No necesariamente es una marcha atrás respecto del mecanismo acordado en agosto. Puede leerse, incluso, como la consecuencia lógica de ese entendimiento. Los altos niveles de mora se han transformado en el caballito de batallas de todo el peronismo, nacional y bonaerense, para apuntar contra Javier Milei y responder a las demandas ciudadanas. Si la regla ya quedó establecida, cada sector puede volver a ocuparse de construir su propio poder. Las PASO dejan de ser el tema de todos los días para convertirse en el mecanismo al que, por ahora, todos saben que deberán recurrir si la interna no encuentra otra forma de resolverse. Por eso tampoco hay que leer cada movimiento territorial como una ruptura del acuerdo. Nadie tiene que ceder todavía. En todo caso, resta analizar qué sucederá cuando llegue el momento de dejar de construir para empezar a competir. Porque una cosa es acordar que nadie será candidato por decreto de una mesa chica y otra bastante distinta es aceptar el resultado cuando las urnas determinen quién queda arriba y quién queda abajo. La cumbre del 12 de agosto no cerró la interna peronista. Le puso una regla: competir antes que designar. Ahora falta saber si esa regla alcanza para atravesar la interna hasta el momento en que, finalmente, haya que cumplirla. Después vendrán las reuniones, los armados, las especulaciones y las roscas. Pasará una elección, pasarán nuevas reuniones y, si el acuerdo se sostiene, habrá una instancia en la que ya no alcanzará con construir ni con negociar. Pasará, pasará. Y un candidato quedará. Navegación de entradas “Un lugar para ser niño”: una red de voluntades en la Unidad 33 Frente al suicidio, la salida también es colectiva